Meditaciones sobre el tema del Infierno

23.05.2013 16:02
  
 
Meditaciones sobre el tema del Infierno
 
 
“Un hombre va al conocimiento como va a la guerra, bien despierto, con miedo, con respeto, y con absoluta confianza en sí mismo. Ir al conocimiento o ir a la guerra de cualquier otra manera es un error, y quienquiera que lo haga vivirá para lamentar sus pasos…”  Carlos Castañeda
 
 
Introducción
 
Si el Infierno existe en algún punto geográfico del vasto Universo pareciera estar ubicado aquí y ahora.  Guerras interminables, asesinatos, genocidios avalados por la comunidad internacional, mala distribucion de la riqueza, el 1% de la población controlando más del 60% de los recursos del planeta. Cerca de 18,000 niños muertos a diario por inanición, otros miles más desaparecidos y utilizados en redes de protitución y ofrecidos en holocausto en rituales satánicos por todo el planeta.  Corporatocracias, bancos de la moneda y centrales  que se han tragado enteras  a las pocas democracias que existían y de paso dictando las políticas económicas por encima de los gobiernos, sumiendo los pueblos en la más abyecta de las pobrezas.   Líderes de estado y gobernantes  marionetas cuyas políticas sólo sirven para perpetuar en el poder a los poseedores de la riqueza obscena. También tenemos un grupo de pseudo religiosos  que predican un amor condicionado a creer en un dios de su invención, salvadores, maitreyas que nunca aparecen, llevan más de dos milenios anunciando su llegada ( no necesitamos que sean deidades de una Trinidad, con uno solo que se apareciera sería suficiente para terminar toda esta locura)  ¡Encima de todo lo antes esbozado se atreven decir que ‘’Dios’’ está en control, ¿pero en control de qué? ¿Mire a su alrededor, acaso habrá alguien en control?
 
Un planeta prisión
 
Vivimos en este diminuto  y remoto punto en un extremo de la Vía Láctea. Aquí, nadie puede entrar, nadie puede salir, encerrados dentro de un holograma virtual, prisioneros de una cárcel planetaria con un vallado electromagnético que impide que la información divina y de niveles más sutiles llegue hasta nosotros. Ni siquiera la muerte física nos provee de la libertad anhelada, el mundo astral entrelazado a la realidad física es otra celda más.  Nadie en el Universo se atreve acercarse, de hacerlo perdería su memoria, el recuerdo de su esencia, y quedaría encapsulado en uno de los avatares biológicos que han sido creados para mantenernos enajenados de nuestra realidad espiritual.  Estamos aislados, olvidados, sometidos a un ostracismo de tipo cósmico que nos mantiene enclaustrados y atados  a este lugar.
 
¿Quiénes en realidad somos?
 
Concientes o no de esta increíble realidad, cada ser en este planeta es una entidad espiritual.  No poseemos o tenemos un alma, nosotros en realidad somos esa personalidad espiritual o conciencia inteligente, el ‘’Alma’’ de la que la gran mayoría de libros religiosos comenta, una matriz de puntos de luz entrelazada al ADN de nuestro contenededor biológico . Conciencia infinita que siempre ha sido y seguirá siendo.  Este sistema operativo esencial es el legado del Hacedor Absoluto y tiene como propósito primordial retener la capacidad de ser lo que somos. El secreto mejor guardado estriba en que la gran mayoría no hemos despertado a nuestra realidad intrínseca…seguimos sumidos en un sopor que se pierde en la niebla oscura de los tiempos.
 
¿Por qué no recordamos quien en realidad somos?
 
Cada alma o personalidad espiritual que entra a esta parte del Universo es atrapada en una especie de rejilla electromagnética y por medio de una poderosa descarga les son borradas todas sus experiencias de vidas pasadas, entrando en un profundo estado de amnsesia. Después del shock una serie de sugestiones post hipnóticas se utilizan para implantar falsas memorias, además de  un falso sentido del tiempo y orientación.
 
Cuando el alma se traslada a un nuevo cuerpo, la programación inicial queda oculta en los candados del subconciente para  evitar que el nuevo ego pueda determinar quién en realidad es Esta nueva personalidad comienza aparentemente  su vida terrena como si fuese una especie de pizarra en blanco pero esta idea no es cierta.  El cuerpo tiene unas programaciones genéticas heredadas de los padres, que van más allá de las características de caracter físico, estos programas se han adherido  a partir  de conductas repetitivas de sus ancestros por siglos y a través del tiempo lineal.  Se dice que se necesitan 4 generaciones de comportamientos repetidos para que estas rutinas se graben en el programa principal del nuevo ego.
 
Teniendo los cuerpos biológicos ciclos de vida tan cortos que rondan entre los 70 a 100 años, el proceso se repite miles  de veces y la amnesia reiterada de manera exponencial.  Se le programa al ser espiritual de volver a ‘’la luz’’ en cada ocasión que descarna o ‘’muere.’’ La idea de vida después de la muerte, los ‘’mundos paraísos’’ ‘’los cielos’’ e ‘’infiernos’’ son parte del engaño de todo este proceso de borrado de memoria espiritual y de hipnosis.
 
¿Acaso somos originales de este planeta y hemos evolucionado aquí?
 
Los seres encarnados hace milenios en este planeta procedemos de distintas regiones del Universo.   Por eso la extraña mezcla de artistas, inventores, escritores, músicos, criminales, científicos, rebeldes, revolucionarios, libres pensadores, sicópatas, sociopatas, fanáticos religiosos, asesinos, pedófilos, etc.  Nuestras almas no han evolucionado aquí, han sido lanzadas hasta este planeta prisión o infierno desde Las Pleyades, Orión, La Constelación de Lyra, Sirio, Aldebarán, Draconis etc.  Otros son almas remanentes de la extinta civilización de Atlantis que también quedaron atrapadas en la rejilla electromagnética que circunda esta parte del Universo. Todos enviados a este lejano planeta en un extremo de la Vía Láctea  bajo pretexto de encarnar un cuerpo para una ‘’supuesta misión de evolución espiritual’’, la cual se refuerza constantemente con la idea de que nuestra estancia terrenal  tiene un ‘’propósito sublime y loable, nada mas lejos de la verdad.  La idea de todo ésto es mantenernos así por siempre, perpetuados en un ambiente de ignorancia espiritual, supertición y guerras contínuas.
 
Conclusión
 
Estamos prisioneros en la más segura de las instituciones penales, una en la que los carceleros también están presos, las rejas son imperceptibles a los sentidos humanos.  Todo el sistema carcelario se sostiene por medio de una sofisticada estructura de paradigmas y dogmas tanto religiosos, científicos, como sociales. El mismo se alimenta y sustenta por la genética heredada de los avatares biológicos, por la manipulacion hipnótico mental de los medios de información, por la escuela, las universidades y la iglesia. La idea no es nueva ni novedosa, aparece en los escritos Gnósticos, en los libros de Henrique Adame Tornell, Carlos Castañeda, Corrado Malanga y Marielalero, entre otros. Debemos despertar y salir de este predicamento, romper con todas las estructuras, dogmas y sistemas que nos impiden ver nuestra realidad como entes espirituales.  De lo contrario estamos avocados a una estancia permanente en el lugar del que tanto hemos querido escapar jurando lealtad y obediencia  a un Dios Impostor  por todos estos milenios… ¡el Infierno!